domingo, 9 de febrero de 2014

Sum Teófano


Cuando concebí la idea de crear este espacio, pensé en tres cosas. La primera, es que me queda poco tiempo para escribir (especulación); la segunda, que en mi viejo blog ya me conoce mucha gente (aseveración). La tercera, que quiero comenzar con un enfoque diferente (afirmación rotunda).

Así pues, abro este espacio. No sé qué futuro tendrá. Al blog anterior lo abrí con la intención de hacer un compendio de todas esas cosas que uno busca y que por alguna extraña razón están sueltas o incompletas; todo eso en un contexto religioso "políticamente" marcado. Con este blog la cosa será -espero- diferente. No me interesa demasiado cuántos o quiénes lo leerán, y tampoco me interesa si les gusta o no lo que escribo. Ésto último lo aprendí del final del prefacio de un académico poco académico.

"Si no te gusta, escribite tu propio libro". Esa es la primera recomendación. Como mis hábitos intelectuales han estado poco cultivados los últimos años y mi léxico no supera cierto número de palabras, dejo la trilogía para más adelante. Por ahora van algunas palabras que -espero- guardarán cierta coherencia; no me aventuro a hablar de cohesión. Creo haber leído por algún lado que esto de justificarte por adelantado por tu insuperable mediocridad es pecado grave... Pero prefiero ir adelantándome que pecar por desconsideración con los inadvertidos que puedan leer estas u otras líneas mías.

Sobre mí, no hay mucho que decir. Si no quedan satisfechos, de última pueden ver mi video de 62 segundos de Facebook.
"Soy un cristiano de a pie, en comunión con el obispo de Roma y chotky en mano, que a veces logra bajarse del poney con la ayuda del staretz".
Esta frase da para abundante desarrollo, pero básicamente diré esto: cristiano de a pie. Creo que la frase es contundente; no voy a empezar a echar toda la culpa a la precaria formación primaveral que he recibido, pero algo de eso hay, y lo demás es culpa mía. 
En comunión con el obispo de Roma, significa que no me interesan las filiaciones pseudo-divinas con pontífices místicos, ni los profetas de priorato ni los venerables pescadores fundadores. Aprendí sobre la marcha que uno no es ni de Pablo, ni de Apolo sino de Cristo, y que sólo Él basta. 
Chotky en mano, porque los manuales de salvación con las prescripciones y las listas de oraciones (con sus respectivos días de indulgencia) más las respuestas fáciles y perfectas para resolver tu vida, me repudrieron. 
Que a veces logra bajarse del poney no es ninguna novedad para quienes me conocen. No el que logre bajarme, sino que suceda a veces. Para bajar los peldaños primero hay que desmontar. 
Y qué mejor que hacerlo con la ayuda del staretz. Todo el mundo necesita un maestro; no un director de CIA o KGB, sino un maestro. Aquel viejecito -o no tanto- que haya visto el mundo (el mundo), que conozco el corazón del hombre pero que por sobre todo conozca a Dios. Andá a encontrar eso en Occidente, je. Si hasta hoy en día los monjes tienen Facebook. Por otro lado, sin staretz no hay Sacramento. Sin ambos, ¿de dónde viene la ayuda, la gracia, para que pueda bajarme del poney?

Teófano dixit.

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