Hoy quisiera escribir un poco sobre un tema al que le doy vueltas casi permanentemente. Quisiera compartir, vislumbrar apenas si Dios quiere, el epicentro de un tema sumamente complejo.
Para los que tenemos un feeling hacia ese gran desconocido (en Occidente) que es el Oriente cristiano, de una manera u otra se nos plantea en algún momento, antes o después, la cuestión de la "Ortodoxia". O al menos lo que los católicos orientales cismáticos llaman "Ortodoxia", es decir, el conjunto de aquellas Iglesias nacionales que están frágilmente unidas en y por la figura del patriarca panortodoxo de la antiguamente llamada Constantinopla y que aceptan los siete (primeros) Concilios Ecuménicos.
Ortodoxia no implica solamente la exclusividad que se atribuyen los católicos cismáticos de Oriente acerca de la rectitud doctrinal de la cual son depositarios por la tradición apostólica y por la acción del Espíritu Santo -y de la cual aparentemente los católicos de Occidente no participamos, al menos no del todo. No: implica una cosmovisión (y uso esta término greco a propósito) que desde los primeros siglos del Cristianismo universal ya asentado afirma una serie de elementos que, primero sutil, pero luego contundentemente, nos dejan si no desunidos, al menos sí distanciados. Creo conveniente no incluir en este concepto la relación de fraternidad puesto que esto ya no depende de una realidad histórica y humana, sino que comprende una profunda verdad teológica: somos hermanos en Cristo.
Sin embargo, ya habiendo ciertas diferencias teológicas, sobre todo en la manera de comprender o de llegar a la Verdad pero no en el contenido de la misma, también las hay histórico-culturales. Y como yo no soy teólogo ni historiador pero he conseguido de alguna manera hacerme con algunas ideas de ambas artes, me limito al aspecto más superficial pero no por ello menos importante: la dimensión más humana del asunto.
Les propongo mi ejercicio: primero, voy a explicar desde mi postura por qué (me) cuesta -objetiva pero también subjetivamente- dialogar con un católico oriental cismático. Luego voy a comentar algunas impresiones personales que he ido recogiendo por el camino acerca de la "Ortodoxia" en su conjunto. Y por último quisiera rescatar o revalorizar algunos aspectos sobre el futuro que podríamos o deberíamos planear; para ello apelo también a las contribuciones de los lectores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario